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Lidiar con la incertidumbre

2020-09-10 17:42:12 +0200

Hemos olvidado el presente. Vivimos centrados en lo que está por llegar, en planificar, en controlar qué va a pasar… Pero la realidad es que lo que pase o deje de pasar no está bajo nuestro control directo.

Hay que tener claro que hay cosas que se escapan a nosotros para dedicar tiempo y esfuerzo únicamente a lo que sí depende de lo que hagamos. En su mínima expresión, lo único que podemos controlar realmente son nuestros propios actos. No podemos controlar que un día se caíga un servidor porque ha habido un incendio en el mismo centro de datos, no podemos controlar cómo una persona se tome algún comentario constructivo acerca de su código, no puedo controlar que aparezca de repente una pandemia que ponga patas arriba el sistema económico-social del mundo desarrollado.

Si este es el caso… ¿Por qué preocuparnos? ¿Por qué dedicar tiempo, sufrimiento y esfuerzo a estos temas? Eso supone un desgaste tanto físico como mental innecesario ya que no podemos hacer nada para evitarlo. Es cómo si en un día lluvioso quisiéramos evitar que llueva. ¡Cuidado! No se trata de adoptar un pasotismo ante los acontecimientos de la vida, no es eso; se trata de tener claro qué se encuentra dentro de tu círculo de acción.

Pongamos de ejemplo a las empresas y a un tema crítico para la supervivencia de la especie humana: la contaminación. Quizás no podamos cambiar directamente a las empresas para que no contaminen (o sí, pero esto solo sería aplicable si la empresa es tuya, claro…) pero lo que sí podemos hacer es elegir qué productos comprar de una forma consciente e intentar que nuestro consumo sea lo más neutral posible en cuento a emisiones de carbono se refiere, por ejemplo, comprando a granel para evitar las bolsas, comprando productos que llegan desde lo más cerca posible de tu localidad, comprando menos productos ultraprocesados y hacértelos tú en casa, etc. Todos esos ejemplos propician que las empresas cambien de paradigma.

No son pocos los que contestan a esto algo del tipo "Que yo haga esto no va a cambiar nada porque no somos suficientes como para influir al poder económico" a lo que yo contesto "Uno debe vivir de acuerdo a sus valores. Si no quieres que se siga contaminando, vive de acuerdo a ese deseo… Vive de acuerdo a tu propia naturaleza como ser humano, es decir, actuar con virtud." o más fácilmente, como me decía mi madre, "Nene, que por tí no quede".

Después de explicar que debemos procurar hacer lo correcto aunque sea difícil, y tomándolo como base, volvamos al tema de la incertidumbre. Da igual lo que pase o deje de pasar, solo hay que preocuparse de lo que estamos haciendo ahora mismo, en el presente. Estar anclado en el futuro es decidir tus acciones en base a algo totalmente incierto y como ejemplo práctico tenemos la pandemia de la COVID-19… ¿Cuántas escapadas se han ido al traste? ¿Cuántas previsiones no se han cumplido? ¿Cuánta gente se ha encontrado de repente en una situación econónmica desfavorable? ¿Cuánta gente ha perdido a alguien prematuramente? … ¿Cuánta gente ha perdido la vida?

Solo tenemos que preocuparnos de realizar bien la tarea que tenemos delante aquí y ahora, lo demás es secundario. Haciéndolo así te aseguras de dar el 100% con pasión, sin preocuparte de qué pasará después. Y si al final la tarea no sirve para lo que en un principio se pensó, no es una derrota; es una oportunidad de aprender por prueba y error.

En cualquier caso, salimos ganando.