Entre señales analógicas y digitales


La estupidez humana

Hoy me voy a poner serio y voy a hablar de algo que me lleva fastidiando desde hace un tiempo y aún más, si cabe, desde que me estoy moviendo en eventos relacionados con nuestro gremio. Advierto que voy a ser polémico.

Muchos ya conocéis mis orientaciones políticas y mis aspiraciones como miembro de la raza humana. En un sistema capitalista de producción como en el que nos encontramos inmersos, veo como esas aspiraciones se hacen cada vez más inalcanzables. Y veo también cómo cada vez son más los camaradas que sucumben ante él sin pararse a pensar más allá de su propia persona.

¿Qué clase de sociedad esperamos obtener manteniendo esta forma de actuar? Os contesto yo: una sociedad individualista. Algunos me intentaréis rebatir preguntándome que “¿Qué hay de malo en ello?” Os contesto también: una sociedad individualista provoca que no paremos de ver injusticias que cada vez serán más y más crueles.

No vale que me digáis que “es lo que hay”. Lo siento, pero no. La Humanidad es algo que está por encima de todos nosotros. Estamos hablando de mejorar como especie. De tratar de alcanzar la máxima felicidad posible para todos y cada uno de los seres humanos que pueblan el planeta.

¿No es ese un motivo por el que luchar? Al menos, si pasáis de la Humanidad, pensad en vuestros hijos… ¿No es, este otro, un buen motivo por el que luchar?

La economía es una ciencia social y, como toda ciencia, debe estar al servicio de la Humanidad. Ahora mismo, es el ser humano el que está al servicio de la economía; todo está deshumanizado y hablar de economía es hablar solo de números sin tener en cuenta que lo que hay detrás de esos números son personas. Es más, la gran mayoría de la población humana del planeta es la que está detrás de esas cifras.

Me asquea ver como los conferenciantes aceptan esta esclavitud, asumen un discurso frío y pasan a hablar tan frívolamente de cómo su aplicación ha dejado sin trabajo a personas o del destino que cada uno de nosotros deberá tomar para ganarse el sustento, terminando el discurso esputando eso de “esto es lo que hay” de una manera tan dogmática intentado convencer a los asistentes de que el único y correcto camino es el que ellos predican.

Hace un par de días estuve en la Hackers week organizada por la Universidad de Málaga. Llegué con ilusión de aprender algo sobre BigData y, en lugar de eso, me encontré con una charla de una empresa haciendo promoción a Microsoft acompañado de los argumentos que os comento sobre estas líneas.

Se nos dio una charla totalmente enfocada a la aplicación empresarial. Más que al tema empresarial, lo que saqué en claro de esto es que el BigData le viene cómo anillo al dedo a los departamentos de marketing de las empresas.

Imaginad que una empresa que fabrica antidepresivos hace un, cómo mencionaron en la charla, estudio del sentimiento de la población en un país y observa que la sociedad, debido a esta estafa llamada crisis, está deprimida en su conjunto. Cabe esperar que, ante el aumento de demanda, la empresa o empresas suban el precio de sus productos antidepresivos para sacar tajada de la situación.

¿Es esto para lo que trabajamos? ¿Es este el propósito que hemos elegido con esta profesión?

En vez de ir por ahí incitando a nuestros hermanos a meterse en la vida personal de la gente, los más experimentados deberían enfocar sus discursos a un lado más humano.

La charla hubiera sido mucho más interesante si se hubiera hablado de las posibles aplicaciones del BigData en el campo médico o en la gestión pública o en la investigación o en la ciencia o… Yo qué sé…

Hay tantos aspectos más interesantes e importantes para la Humanidad en los que poder aplicar BigData que me pareció ridículo que se tratara solo la aplicación en la empresa de esta tecnología en una charla y me pareció indignante que una persona con experiencia no vea más allá y no sea capaz de ver en la informática una herramienta de liberación del ser humano.